- 400 g de arroz
- 24 cigalas medianas
- 1 cebolla grande
- 1 vaso de brandy
- 1 l de agua
- Pimentón, pimienta, aceite de oliva, sal
Sofreír la cebolla rallada con aceite.
Cuando esté bien dorada, añadir la pimienta y el pimentón y, a continuación, las cabezas de las cigalas.
Cocer hasta que todas las cabezas adquieran un color rojo.
Las colas se guardan sin pelar.
Añadir la copa de brandy, encender y flambear.
Poner el agua y cocer hasta que el caldo reduzca a la mitad.
Pasar el caldo por un colador chino, aplastando las cabezas de cigala y la cebolla para que suelten todo su jugo.
Añadir el arroz al caldo hirviendo y remover dos o tres veces durante los 9 minutos que debe cocer.
Apagar el fuego.
Colocar las colas de cigala sobre el arroz, tapar y dejar reposar 3 ó 4 minutos.
El pimentón se puede sustituir por azafrán o curry.
El resultado será otra receta con la misma gracia.
Se come chupando las colas, que guardan aún todo el jugo y sabor de las cigalas. Son ellas las que definen el plato en dos niveles, con simplicidad y eficacia.
El sabor de las colas, en su punto de cocción perfecto, que se sorben tanto como mastican, y el del caldo, más profundo y denso, de las cabezas cocidas, que concede presencia propia al arroz.
El arroz es rico en hidratos de carbono complejos y vitaminas del grupo B. Destaca, al igual que otros cereales, por su rápida disponibilidad energética. Además contiene proteínas vegetales de fácil digestión. La cantidad de fibra del arroz depende del tipo que se utilice. El arroz integral, al ser menos refinado, aporta una mayor cantidad de fibra dietética, vitaminas y minerales.
Las cigalas son crustáceos ricos en proteínas de buena calidad y minerales. Prácticamente no contienen grasas, pero sí una cantidad considerable de colesterol.
La combinación de los diferentes componentes da como resultado un plato que nos aporta, gracias al arroz, energía fácil de utilizar por el organismo, y las proteínas animales de las cigalas. Es una receta que se puede consumir habitualmente, muy recomendada para personas físicamente activas, e, incluso, en dietas de adelgazamiento. Aunque debe ser de consumo ocasional en personas que sigan dietas bajas en colesterol.